El caso es que no entiendo qué nos pasa con la muerte. Por qué la escondemos tanto. Por qué la ignoramos así. Por qué hemos hecho de la Parca un personaje de celuloide rebozado en salsa de ketchup, a cambio de recluir a la muerte real, la de la vida misma, a los tanatorios, esos espacios cada vez más parecidos al aeropuerto secundario de un país nórdico. Como si creyésemos que, al olvidarnos de ella, se acabará olvidando de nosotros.
Con lo inexorable que es morirse de algo. Lo bonito que es morirse por algo. Y lo necesario que es morirse por alguien.
Ya lo dice Sabina, lo que no muere te mata.
ResponderEliminarA veces es bonito pensar en razones por las que morir. El problema es cuando se muere sin razón.
Un beso!
Isa! Atopeite xDDDD
ResponderEliminarSon Elena :)